¿POR QUÉ NO COMPRENDEMOS?

“NUNCA PODRÁS COMPRENDER LA VIDA, 

PORQUE SIEMPRE APRENDISTE LO QUE TE ENSEÑARON”.

La verdad no puede enseñarse, puesto que absolutamente todo lo que aprendemos es un concepto que necesita ser verificado por cada quien, a través de su propia experiencia, para convertirlo en comprensión, o para modificarlo, si no corresponde a la verdad.

Aquellos conceptos aprendidos que no hemos verificado, pueden convertirse en serios obstáculos para la comprensión de la vida, ya que, a través de ellos, vemos la vida como nos la enseñaron a ver y no como realmente es. La vida vista desde la perfección de la Ley Universal, puede permitirnos una nueva concepción de ella, muy diferente a la que, hasta ahora, hemos tenido a través de lo aprendido, puesto que la ley rige toda la creación y los procesos que mantienen el equilibrio perfecto del universo, y permite su comprensión, a través de la evolución de la Conciencia.

Cuando nos hacemos conscientes de la limitación que representa el CONCEPTO APRENDIDO, y la dificultad de interpretar y de comprender la vida, basándonos solamente en aquello que nos enseñaron, nos damos cuenta de la necesidad de obtener una información más precisa, para lograr comprender la vida. Entonces, comenzamos a ir más allá de lo conocido, investigando otras posibilidades de interpretación de la vida que resulten más satisfactorias que las, hasta ahora, aprendidas. En ese momento, puede suceder algo maravilloso, que es el proceso que siguen los genios y los inventores: al nutrir el centro intelectual, con ideas que están más allá de lo aprendido y de lo conocido, se amplía el principio femenino en la mente humana, y, en ese momento, puede ser fecundado por el principio masculino de la idea, emanada de las esferas de creación universal, y, entonces… aparecen los genios, los inventores, los artistas, los filósofos y todos aquellos que han ido más allá de las creencias, para encontrar la verdad, y que son personas a quienes, en su momento, los llamamos “locos” o sea aquellos que no se limitaron a seguir solamente lo aprendido.

 

Fragmento del manual Las Matemáticas del Amor, de la Escuela de Magia del Amor de Gerardo Schmedling T.

 

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